Antes que nada, ¡bienvenidos! A los que ya os aburrimos en nuestras
aventuras por el sureste asiáticos... ¡qué alegría reencontrarnos por
aquí!, al resto, ¡no paséis envidia! tenemos muchoooo tiempo para
aburriros, jejeje!!! ;P
Una semana. Primera semana en Viena. Nosotros, tan inocentes e ingenuos como siempre, pensábamos que esto de encontrar un trabajo aquí, sería coser y cantar. Mandamos nuestros CVs a unos cuantos sitios y nos empezarán a llover ofertas. ¡Ingenuos!
Sí,
sí, puedo ver vuestras medias sonrisas desde aquí, no creáis que porqué
estéis al otro lado, no oigo vuestras risitas. Y sí, ahora que lo vemos
con un poco más de perspectiva, también a nosotros nos hacemos gracia.
:D
Dejadnos
que os presentemos Viena, como nosotros nos la imaginábamos. Una ciudad
hermosa y señorial (¡correcto!), donde encontrar un empleo era cosa de
echar un par de CVs (¡ingenuos!) y el alemán, pese a ser el idioma
oficial, un mero extra para encontrar un currillo (¡ingenuos!).
En
esta primera semana, hemos descubierto que el alemán, además de ser el
idioma oficial, es b-á-s-i-c-o para encontrar un empleo. Y aunque haya
una tasa de desempleo del 5%, no significa que vendrán a buscarte a casa
a pedirte que, por favor, aceptes alguno de los 500 puestos que te
ofrecen.
Pero,
buena suerte, mala suerte... ¿quién sabe? Después de unos días bajo un
encapotado, dudando de nuestra decisión y sin encontrar sentido a
nuestro viaje aquí, decidimos cambiar el chip. Bien, no va a ser tan
sencillo encontrar empleo... ¿y qué? ¿cuál era el otro objetivo
principal de nuestro viaje? Aprender alemán, pues hagámoslo.
Además,
hemos descubierto que no todos los vieneses son tan sumamente majos
como pensábamos, y que nos indican de formas peculiares que si aquí nos
queremos quedar, alemán deberemos hablar. Ejemplo: una vez apuntados en
el curso intensivo beginner-beginner de alemán, el chico nos
informa del día, aula y varias informaciones más del curso, en alemán.
¡Claroooo, si es que nosotros solo queremos hacer, y pagar, este curso
por diversión, para reaprender lo que ya sabemos de alemán!... '¬¬
Pero,
hasta en la suerte somos ingenuos. Mandamos quizás unas 40 solicitudes
para encontrar una habitación, y sólo nos contestó un chico diciendo que
ok. Nosotros ingenuamente pensábamos que éramos muy desafortunados.
¡Ingenuos! Resulta que tener esa única respuesta positiva, ya se
considera tener suerte. :O
Por
cierto, no os perdáis donde vivimos. Como no podía ser de otra manera,
vivimos en el barrio más exclusivo de Viena, rodeados de mansiones y
embajadas. Nuestra hada madrina, tiene buen gusto para elegir
residencia.
¡Besos y a cuidarse!
P.D. Debía haber subido esto hace un par de semanas, pero para no aburriros con detalles, no sucedió. Pero, como dicen, nunca es tarde, si la dicha es buena. ;D
Y aquí están: los vendedores austríacos... |
Las vistas desde nuestro cuarto |
![]() |
Nosotros, los ingenuos. |